Análisis

La experiencia de las mujeres en el trabajo mejoró en el último año, pero ¿por qué hubo más renuncias?

El informe Mujeres en el Trabajo: una perspectiva global, elaborado por Deloitte, consultó a 5.000 mujeres de Australia, Brasil, Canadá, China, Alemania, India, Japón, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos. Esta investigación reveló signos de progreso, gracias a que se redujo el agotamiento y menos mujeres experimentaron comportamientos no inclusivos.

Elaborado por Lucía Muñoz, Socia de Consultoría y Líder de Capital Humano de Deloitte Spanish Latin America.

La tercera edición del informe Mujeres en el Trabajo: una perspectiva global, realizado por Deloitte, pulsó la opinión de 5.000 mujeres quienes manifestaron sentir algunos signos de progreso en sus espacios de trabajo. Por ejemplo, las tasas de agotamiento disminuyeron, los comportamientos no inclusivos se redujeron y las experiencias de trabajo híbridas mejoraron.

Pero el estudio, que se llevó a cabo entre octubre de 2022 y enero de 2023 en 10 países (Australia, Brasil, Canadá, China, Alemania, India, Japón, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos), también reveló que otros factores han empeorado desde el año pasado. Hubo una mayor cantidad de mujeres que se sienten incapaces de desconectar del trabajo, incluso cuando tienen más responsabilidad en sus casas.

Las mujeres siguen asumiendo la mayor responsabilidad de las tareas del hogar y, a menudo, sienten que deben priorizar las carreras de sus parejas. Todo esto, además de la falta de flexibilidad en los horarios de trabajo, la poca atención a la salud mental y la persistencia de comportamientos no inclusivos impulsaron que la cifra de mujeres que renunciaron a sus trabajos en todo el mundo en los últimos 12 meses fuera superior a la cantidad combinada de 2020 y 2021.

Pese a la mejoría en algunos aspectos, la gran mayoría de las mujeres encuestadas consideran que las empresas no están tomando medidas concretas para cumplir sus compromisos con la igualdad de género. En este sentido, es clave que los empleadores vayan más allá de establecer metas y políticas, fomenten constantemente un entorno de trabajo más inclusivo y respetuoso en el que todas las mujeres puedan tener éxito.

Las mujeres quieren más flexibilidad
El informe de este año subrayó la flexibilidad como una expectativa crítica para las mujeres y un factor principal en sus decisiones profesionales. Sin embargo, una cuarta parte de las encuestadas manifestaron que tienen un alto grado de autonomía sobre dónde y cuándo trabajar. De hecho, la falta de flexibilidad en los horarios de trabajo es una de las tres razones principales que citaron las mujeres que dejaron su trabajo el año pasado.

A su vez, el estudio destaca que dos tercios de las mujeres con acuerdos de trabajo flexibles confirmaron que planean quedarse en su organización por más de tres años, en comparación con solo el 19 % de las mujeres que no tienen esa posibilidad en las empresas en las que laboran.

Las mujeres tienen la mayor responsabilidad en las tareas del hogar
Además de su trabajo remunerado, las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de la responsabilidad del trabajo doméstico. Al mismo tiempo, más de un tercio de ellas dicen que sienten la necesidad de priorizar la carrera de su pareja sobre la suya, a menudo porque esta gana más dinero.

Sin embargo, incluso entre las mujeres que son la principal fuente de ingresos de la familia, una de cada cinco afirma que tiene que priorizar la carrera de su pareja sobre la suya. Esto suele afectar las posibilidades de las mujeres de progresar y ascender en su trabajo, así como de percibir una mayor remuneración.

La mala salud mental y los comportamientos no inclusivos persisten
Al igual que en la investigación de 2022, la salud mental sigue siendo una de las principales preocupaciones de las mujeres trabajadoras. Si bien las encuestadas informan una leve mejora en su bienestar y menos mujeres aseguran que se sienten agotadas en comparación con el año pasado (un 28 % frente a un 46 %), solo el 37 % de las mujeres califica su capacidad para desconectarse del trabajo como “buena”, en lugar de un 45 % el año pasado.

Asimismo, una cuarta parte de las consultadas manifestaron sentirse cómodas hablando de su salud mental en el trabajo, una disminución significativa en comparación con el 43 % del último informe. Pero muchas no perciben contar con el apoyo adecuado por parte de sus empleadores.

La investigación también explora cómo los problemas de salud de las mujeres afectan su vida laboral. Una de cada cinco de ellas informa que experimenta problemas de salud relacionados con la menstruación o la menopausia. Muchas dicen que superan el dolor y la incomodidad, al menos en parte, debido al estigma persistente en torno a estos temas.

Por su parte, cuatro de cada diez mujeres reportan haber sufrido acoso y/o microagresiones en el último año. Aunque se trata de una disminución con respecto al 59 % del año anterior, estas cifras siguen siendo demasiado altas. Además, más de la mitad de las mujeres que experimentaron estos comportamientos no se sintieron cómodas informándolo a sus organizaciones.

De manera preocupante, el 76 % de las mujeres encuestadas que conforman la comunidad LGBT+ y un 53 % de las mujeres de grupos étnicos minoritarios fueron las que más experimentaron comportamientos no inclusivos en los últimos 12 meses.

Los datos muestran que cuando las empresas priorizan la experiencia de las mujeres en el lugar de trabajo, estas suelen estar más comprometidas, productivas y desean permanecer más tiempo con sus empleadores. De esta forma, resulta más beneficioso para los líderes el promover una cultura inclusiva en la que todas las mujeres estén preparadas para prosperar.

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