Reformas en el mercado laboral 

y su impacto en el entorno empresarial 

La crisis económica atravesada en el Ecuador durante el 2016 y lo que va del 2017 (con lentos síntomas de recuperación) tuvieron a la generación de empleo como uno de sus principales damnificados. Según recientes cifras oficiales del INEC, el desempleo en el país se encuentra en un 4.5% de una población económicamente activa de 8.1 millones de ecuatorianos.

Y además un 55.4% de personas se encuentran clasificadas en distintas categorías denominadas: subempleo, empleo no pleno y empleo no remunerado.  En resumen sólo un 40.1% de trabajadores gozan de un trabajo a plenitud con todos los derechos y obligaciones que este conlleva.

Ante ese panorama complejo, las autoridades laborales del país procurando encontrar caminos que promuevan nuevas opciones de creación de fuentes de trabajo, diseñaron una serie de reformas con ese propósito.

Pasantías y trabajo juvenil: uno de los grupos más vulnerables en este difícil entorno económico son los jóvenes que buscan su primer empleo.  Generalmente la falta de experiencia es la principal barrera para que puedan vincularse a una empresa, sumado a la recesión que se ha vivido.

Las pasantías son un excelente puente para que un joven pueda ganar experiencia sin ser considerado una carga laboral para la empresa. La reforma ha tenido varias etapas y la última indica que las compañías con más de 100 empleados, deben obligatoriamente tener un 4% de pasantes del total de sus trabajadores con título profesional.

Deloitte realizó un estudio al respecto y los resultados indicaron que de una muestra de más de 110 compañías, el 55% considera que esta disposición es beneficiosa ya que brinda oportunidades a la gente joven que a la vez pueda contribuir con sus conocimientos a la empresa. El 45% estima que no es positiva y que en muchas ocasiones no es fácil encontrarles actividades que puedan desempeñar y la mayor parte de la pasantía se va en formarlos.

Otro dato interesante es que el 59% de las empresas remuneran a los pasantes sobre el valor establecido en la ley ($125 actualmente). Eso habla positivamente y demuestra que las compañías valoran el aporte de los pasantes.  Además el 76% les otorga algún beneficio adicional, al cual no están obligadas, como transporte, alimentación, seguros y uniformes.

Esta reforma ha movido a las empresas a buscar alianzas con las principales universidades del país, para recibir de parte de ellas, el contingente de pasantes que requieran, de una manera continua.

La mayoría de empresas buscan pasantes para las áreas de marketing, comercial, finanzas, logística y recursos humanos.  El impacto de esta reforma dependerá sin duda del nivel de preparación que tenga la empresa estableciendo alianzas con centros de estudios, adecuando espacios físicos, buscando proyectos que asignar a los pasantes y creando semilleros de donde puedan salir los futuros líderes de la empresa.

En cuanto al trabajo juvenil que va dirigido a personas no mayores de 26 años, que buscan su primer empleo, pese al incentivo ofrecido por el estado de subsidiar el pago del aporte al IESS de hasta un salario de $750 que gane el trabajador, los resultados no han sido óptimos ya que la cifra de empresas que se hayan acogido a esa práctica es menor.

La intención sin duda tenía buen trasfondo, pero nos muestra que las empresas para generar empleo requieren más que subsidios, entornos económicos óptimos y confiables donde los negocios prosperen.

Seguro desempleo: según datos oficiales, alrededor de 25,000 personas se han acogido a este beneficio al haber perdido su trabajo. No es un dato halagador. Lo ideal sería que alguien que por circunstancias quede sin empleo, lo puede recuperar pronto antes que optar por un subsidio.  Claro eso sucede en mercados dinamizados y en crecimiento, que no es el caso ecuatoriano.

Licencia sin remuneración para el cuidado de hijos: no existen datos oficiales al respecto.  En los distintos estudios ejecutados en Deloitte, se ha encontrado que más bien la cifra es marginal y en los pocos casos identificados han sido por situaciones complicadas del recién nacido.  La situación económica no es propicia para que las personas consideren esta posibilidad.

Reducción de la jornada laboral: es mínimo el número de empresas que han llegado a esta instancia. No porque la situación haya mejorado para muchas de ellas, sino más bien porque han preferido distintas estrategias (reducción de gastos, eficiencia en procesos, etc) antes que solicitar reducir el número de horas con todo lo que esa declaración acarrearía.

Conclusiones: uno de los mayores desafíos para cualquier gobierno es crear las condiciones apropiadas para la generación de empleo, lo cual no debe confundirse con ser el generador de empleo, que es como se posicionó el estado en esta década.  La economía entro en recesión, el estado dejó de ser el generoso empleador y tuvo que volcar la mirada hacia el sector privado, el cual sin embargo era el que más había sufrido las consecuencias de la crisis.

Es positivo que se creen reformas y se estudien alternativas para que las empresas se incentiven a crear plazas de empleo. Pero esta dinámica se vuelve casi natural (todo empresario busca crecer y el crecimiento acarrea más mano de obra) en economías prósperas, que gozan de inversión local y extranjera, con un marco legal estable y regulaciones que sean justas para empresas y trabajadores.

 

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